 El Serie 1 tiene su tope de gama en el 130i, una pequeño diablo que tiene el honor de ser el compacto más potente del mercado con 265 caballos.

Hay un dicho que dice que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Cuando hablamos del BMW 130i podemos decir que lo bueno, si concentrado, dos veces bueno. Expliquemos el porqué. El 130i que tenéis delante monta exactamente el mismo motor que el 330i, pero por si los 258 caballos de potencia de éste no eran suficientes para el más pequeño de BMW (con permiso del Mini claro) la electrónica se ha afinado para que rinda 7 caballos más, lo que hace un total de 265 caballos. A pesar de la escalada de potencia de los coches de su segmento, el 130i puede fanfarronear de ser el más potente de todos, ya que por detrás sólo el Golf R32 le hace un poco de sombra son 250 caballos, misma cifra que el Alfa Romeo 147 GTA. Pero lo que hay que dejar claro es que estos tres coches son completamente diferentes: el R32 tiene motor V6 y tracción a las cuatro ruedas, el GTA también V6 y tracción delantera, mientras que el 130i es distinto en todo, con su motor 6 cilindros en línea y tracción a las ruedas posteriores. Esto le otorga un comportamiento único y deportivo al máximo, transmitiendo sensaciones realmente espectaculares.
 El único inconveniente del 130i es su precio, realmente desorbitado. La versión básica cuesta 38.000 euros, sólo 1.900 euros menos que su hermano mayor el 330i y 3.500 más que el Golf R32.

Lo más destacado del 130i es sin duda su motor, y es que estéticamente solo detalles como los riñones delanteros con las barras cromadas, la doble salida de escape trasera, y una altura de carrocería inferior permiten diferenciarlo de cualquier otro Serie 1 convencional. El motor seis cilindros en línea le sienta de maravilla al Serie 1. Es como un subidón de hormonas para un coche de aspiraciones deportivas. Su funcionamiento destaca por la suavidad, y es que para algo tiene tres mil centímetros cúbicos. Podemos circular en quinta a 40 kilómetros por hora, o subir de vueltas en segunda hasta el corte. El motor siempre responde a nuestras necesidades, siempre nos ofrece más de lo que esperamos, y todo ello con unos consumos que no suelen pasar de los 10 litros a los 100. ¿Cómo? Pues gracias a la magia del Valvetronic, esos ajustes electrónicos que han revolucionado los consumos de los motores gasolina BMW en los últimos tiempos. La pena del 130i es que al igual que sus hermanos de gama tan sólo disponga de 53 litros en el depósito de combustible, una cantidad algo escasa sobre todo si rodamos en ciudad.
 Durante la prueba del pequeño BMW, recorrimos 400 kilómetros por unas carreteras de montaña realmente espectaculares, con todo tipo de asfaltos, curvas, cambios de rasante y demás diversiones. Y digo diversiones porque todo eso con el 130i es divertido. Primera curva redonda con buen firme y ya estas suplicando que aparezca ante ti la siguiente. La entrada de las curvas las hace con mucha precisión, gracias tal vez a la dirección activa que montaba la unidad de pruebas. Da igual que la frenada sea muy fuerte, la carrocería no se hunde de delante ni balancea en ningún momento gracias a unas suspensiones muy rígidas, que ayudan también a mantener las trayectorias sin problemas en los giros. El 130i que probamos montaba unas preciosas llantas de 18 pulgadas, mientras que las de serie son de 17. Éstas también mejoraban bastante la estabilidad del conjunto, pero en carreteras con mal firme el perfil de 45 hacia que los baches se notasen demasiado en el habitáculo. Personalmente considero que 18 son demasiadas pulgadas para un coche de este tamaño y con un tarado de suspensiones deportivo, pero también admito que el aspecto exterior del coche mejora y mucho, así que cada uno elija que es lo que prefiere.
 El 130i puede parecer el coche perfecto para los que quieren sensaciones deportivas y de calidad en poco espacio. Pero como todo en este mundo, también tiene sus defectos. El principal es el precio, desorbitado, ya que la versión básica cuesta 38.000 euros, sólo 1.900 menos que su hermano el 330i, y 3.500 más que su rival el Golf R32. Además no es muy difícil configurar el 130i de forma que alcance los 50.000 euros, precio que costaba la unidad de pruebas y que no venía ni mucho menos con todo el equipamiento. Entre otros le faltaba el Kit M que cuesta 2.601 euros y es la opción más recomendable ya que mejora mucho el aspecto exterior del coche.
Ya ha salido a la venta la versión de tres puertas que además viene equipada con los sistemas "EfficentDynamics" que reducen los consumos y las emisiones, generan energía en las frenadas y además está el Auto Start/Stop, que ahorra combustible apagando el motor cuando estamos parados en los semaforos o en un atasco. En cuanto pase por nuestras manos os daremos información de las mejoras introducidas. |