 Durante la presentación de la Gama Renault Sport tuvimos oportunidad de probar varios de sus modelos en circuito y en carretera. Desde la concesión de Renault en Málaga hasta el Circuito Ascari en Ronda fuimos conduciendo el pequeño Twingo GT, un coche muy divertido que gracias a los 100 caballos de potencia que desarrolla su 1.2 turbo, corre más de lo que cabía esperar. Con menos de 1000 kilos de peso se movía como una serpiente por los aproximadamente 100 kilómetros de curvas que recorrimos hasta alcanzar la Sierra de Ronda.
Exteriormente el aspecto del Twingo GT deja bastante que desear. Las líneas blancas que atraviesan el coche de delante atrás, las llantas de 15 pulgadas y detalles como el alerón trasero o los perfiles de los antinieblas delanteros pintados en gris, hacen que su aspecto se parezca más al de un microcoche sin carnet tuneado que a lo que debería ser un Twingo. Nada queda en esta nueva generación, de lo que era el Twingo original, ese coche de aspecto innovador en su momento que cautivó a muchos (yo incluído).
 En el interior lo que predomina es la simplicidad en todas las formas, recordando algunos detalles al Smart, como por ejemplo el cuentarevoluciones circular que va situado frente al volante. Éste al contrario que en el Smart no es giratorio. El resto de relojes se sitúan de nuevo en posición central, con lo que su lectura es fácil e intuitiva. Los mandos de la aireación, radio y en general el resto de elementos que forman el salpicadero tienen un tacto un tanto plasticoso, aunque es algo habitual en los coches de ese segmento.
 El comportamiento del Twingo nada tiene que ver con su aspecto. El pequeño Renault se comporta de maravilla tanto mecánica como dinámicamente. Su motor 1.2 turbo empuja con fuerza desde abajo, tanto que incluso estuve un buen rato dudando al volante si realmente estaba exprimiendo un 1.2 o un 1.6. En la parte alta del cuentarevoluciones, se nota cierto tirón cuando el turbo empieza a soplar. No se trata de una patada abrumadora pero si una dosis de potencia extra que es muy de agradecer.
 En cuanto a la estabilidad esta es muy buena, gracias a unas suspensiones debidamente taradas que, sin ser durísimas, permiten mantener con firmeza las trayectorias y no sacrificar por ello el confort. Las curvas rápidas de la Sierra de Ronda se sucedían una tras otra, y los adelantamientos al tráfico lento los hacíamos con mucha seguridad gracias al empuje del motor.
Continuará... |