 Una de las bases para reducir la siniestrabilidad en carretera pasa por la correcta formación de los conductores. En España, con pasar por la autoescuela y hacer un sencillo examen teórico y una prueba práctica cualquiera está habilitado para conducir. Pero con esto solo no basta para saber conducir. Por ello es muy recomendable asistir a cursos de conducción, dónde nos enseñan de verdad a conducir. En España existen multitud de escuelas de conducción, algunas de las propias marcas y otras de empresas privadas que imparten cursos de todo tipo. Una de las escuelas más interesantes es la que Audi tiene en la estación invernal de Grandvalira, en Andorra. Hace dos años estuve en dicha escuela haciendo un curso de conducción con los modelos A4 con tracción Quattro y neumáticos de invierno y la experiencia fue espectacular.
La noche anterior había helado, y el trazado estaba convertido en una auténtica pista de patinaje sobre hielo. De hecho el objetivo que Audi había marcado para la primera hora de la mañana era subir con los A4 por las pistas antes de que éstas se abriesen al público para demostrarnos la eficiencia del sistema de tracción Quattro, pero la capa de hielo hizo imposible que pudiésemos hacerlo.
 Llegamos entonces a la pista a bordo de unas espectaculares motos de nieve tras ver el amanecer sobre las montañas andorranas. Allí había montados dos ejercicios con conos, uno que era un pequeño circuito y el otro que consistía en un ovalo. El circuito constaba de tres curvas, dos de izquierdas y una de derechas muy abierta. Comenzamos el curso en este circuito. Lo primero que notamos es que todo había que hacerlo con la máxima delicadeza. Tanto los movimientos de volante, como las frenadas y los cambios de trayectoria debían ser precisos y delicados, porque si no el coche acabaría golpeando contra los taludes de nieve, algo que le ocurrió a más de uno.
 Poco a poco vas cogiendole el truco y consiguiendo dar las vueltas más y más rápido, llevando el coche por el sitio que quieres y jugando mucho con los balanceos de la carrocería, momento en que las cruzadas de la parte trasera se convierten en tu mejor pasatiempo. Conduciendo en hielo todos los movimientos de deben adelantar unas 10 veces lo que harías de forma normal. En el circuito oval marcado por conos, era salir de una curva y estar ya balancelando la carrocería para cruzarla cuanto antes y llegar a la otra curva, situada a unos 100 metros con el coche mirando hacia el sentido contario después de un derrapaje infinito. Es como estar jugando al "curling" pero con coches y con nosotros dentro. Una experiencia impresionante dónde aprenderemos a conducir en condiciones extremas, lo cual nos ayudará mucho a la hora de evitar imprevistos luego en la carretera.
Continuará... |