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Probamos el BMW Z4 M Roadster (1/2)


31 de Marzo del 2008

Me puedo considerar un afortunado por haber tenido ocasión a lo largo de los últimos años de probar todos o casi todos los BMW M que han salido al mercado, y haberlo podido compartir con vosotros. Y es que los M, tienen algo especial que es difícil de transmitir y que solo los que hayan tenido ocasión de conducir o de montar en uno habrán percibido. El descomunal M5 con sus 507 caballos de potencia, o el radical M3 CSL con sus piezas de carbono y titanio han pasado por las páginas de la revista levantando pasiones. Pero en esta ocasión el que probamos es un coche de planteamiento totalmente distinto a los dos anteriores. El nuevo Z4 M Roadster es el protagonista de este estreno, un biplaza con un planteamiento clásico que, a primera vista, encajaría mejor aparcado en el puerto deportivo de Marbella delante de los yates, que en un circuito haciendo vueltas rápidas. Y digo en un principio, porque el coche permite eso y mucho más.

Conduciendo el Z4 M es casi imposible pasar desapercibido. Las cabezas de la gente se giran a tu paso sin permitir vivir en el anonimato, y más si viajas con la capota de lona plegada. Pero el Z4 no solo despierta admiración por su llamativa estampa. También el sonido que emanan sus cuatro escapes hace que la gente se gire para ver de dónde proviene ese estruendo que se acerca a toda velocidad. Y es que el Z4 M tiene eso, el apellido M que marca los modelos más exclusivos y deportivos de la marca alemana, coches capaces de hacer sombra y superar en ocasiones a otros grandes de las cuatro ruedas como Porsche o Ferrari.

El Z4 M toma como punto de partida la base del Z4 normal, en el que se ha trabajado mucho para conseguir el resultado que podéis ver en las fotos. Estéticamente los cambios no son lo llamativos que se podría esperar en un coche de 343 caballos de potencia. El faldón delantero es un poco más deportivo en el diseño de sus bajos. En los laterales, y al lado de los logotipos de BMW que esconden en su interior los intermitentes laterales, la letra M con las barras de color azul claro, azul oscuro y granate van advirtiendo que estamos ante un Z4 fuera de lo común. La trasera, un tanto ensanchada de vías es como un bulldog en posición de ataque. En ella, los cuatro escapes se sitúan a los lados divididos por parejas, y bajo ellos un pequeño perfil hace funciones aerodinámicas para mantener el eje posterior bien pegado al suelo.

En el interior, dos asientos de corte deportivos aprietan nuestro torso y permiten múltiples regulaciones para obtener la postura perfecta para domar esta salvaje máquina. El volante clásico de M, más gordo de lo habitual y con las costuras en los colores de Motorsport preside un salpicadero, marcado por los dos relojes que se esconden tras él. Mención especial merece también la tela en la que está forrado el resto, una piel muy conseguida que simula la fibra de carbono.

Detrás de los asientos, las barras antivuelco de formas cuadradas marcan el estilo del coche cuando viajamos descapotados.

Clasificado como: BMW
Comentarios
29-03-2010 anasteron: Oigan no puedo leer la segunda parte de la prueba del Z4M roadster. Saludos
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