 En Rugen Motores hemos tenido el placer de probar el coche de moda, el Fiat 500. Durante tres días hemos podido conducir una de las primeras 500 unidades vendidas en nuestro país, más concretamente el número 07 de los 500 que se agotaron en solo 9 horas. Se trataba de la versión con motor 1.3 Multijet de 75 caballos, la única diesel disponible por el momento.
El 500 nos esperaba con su coqueto aspecto aparcado en la calle. Delante de él un Alfa Romeo 147 y detrás un Renault Clío pasan inadvertidos a pesar de medir mucho más que los 3,55 metros del Fiat. Su estampa es preciosa, y en menos de 10 minutos se paran a verlo unas 20 personas. No es para menos, ya que el 500 tiene ese aspecto que lo hace diferente a todos los coches del mercado, con un aire que mezcla las fragancias de lo retro con lo “cool” y actual.
 La unidad que probamos era una de las más discretas de entre las 550.000 combinaciones que podemos configurar. Un discreto color azul marino, las llantas multirradio de 15 pulgadas y el kit de molduras cromadas daban como resultado un 500 discreto y elegante, como si de un coche de representación se tratase. Tal vez lo único que desentonaba un poco en esta unidad era la decoración de “código de barras” situada sobre el capó y el techo. Pero no es problema si nos arrepentimos de ponerla tras configurar el coche, ya que se trata de simples vinilos que se pueden sacar sin problema.
 Llega el momento de pasar al interior tras abrir el pequeño italiano con un mando también decorado con el “código de barras”. Lo primero que llama la atención es la amplitud en las plazas delanteras. La forma ahuevada de la carrocería le otorga mucho espacio al interior, incluso a las plazas traseras que como podemos ver en las fotos son más grandes de lo que me esperaba. De hecho poco tienen que envidiarle a las del Mini, un coche 14 centímetros más largo que el 500, que seguro se convierte en su mayor rival.
Continuará...
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