 A la hora de rodar con el Cupra, lo primero que notamos al acelerar con fuerza, es el sonido que invade el habitáculo, y es que éste está especialmente trabajado para que parezca una sinfonía para los oidos de los ocupantes. El motor acelera con mucha fuerza, y parece no acabarse nunca. La caja de cambios, con sus recorridos cortos y precisos funciona a las mil maravillas, y permite jugar con ella a pesar de que el motor no nos obligue a ello ya que es muy elástico.
 Los neumáticos que trae de serie el Cupra son impresionantes. Se trata de unos Pirelli PZero Rosso en medida 225/40 18 que, aunque haya que gastar un poco más a la hora de cambiarlos, conviene hacer el esfuerzo y seguir empleando los mismos ya que se pegan al asfalto como una auténtica lapa. A esto ayuda la tracción, un elemento muy trabajado en este modelo. Mediante el empleo de materiales ligeros en los trenes rodantes, se ha conseguido reducir el peso de éste en el tren delantero en 7,5 kilos, con lo que la tendencia al subviraje tan típica de los tracción delantera desaparece. El Cupra se mueve como una ágil serpiente por las curvas, y marca las trayectorias con precisión de artista.

Sin duda el Seat más potente de la historia (hasta que aparezca el León Cupra R) puede defender el trono con garantías de que pocos coches en su segmento le harán sombra, y más por un precio de 26.600 euros.
|