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Prueba. Audi RS4, 420 caballos para la familia.


09 de Setiembre del 2007

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El RS4 es una de esas máquinas que enamora a todo el que lo conduce. Sus 420 caballos de potencia, la tracción Quattro y un diseño espectacular son los responsables de este flechazo.



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Acabo de bajarme del espectacular Audi RS4 después de casi 200 kilómetros de carreteras de curvas por la sierra de Madrid y la verdad que me cuesta asimilar el cúmulo de sensaciones que he vivido a sus mandos. Espectacular, abrumador, radical, impresionante. Este tipo de adjetivos son las únicas palabras que me vienen a la mente cada vez que recuerdo como va el RS4. Nada en él deja indiferente. Primero la estética. Bajo la carrocería de berlina aparentemente tranquila, hay detalles que le delatan. Las llantas de 19 pulgadas, el faldón delantero de diseño deportivo, el trasero con un pequeño difusor situado entre las enormes colas de escape ovaladas, las aletas ensanchadas, la tapa del maletero con forma de pequeño alerón hacia arriba, y los espejos retrovisores de color aluminio mate sujetos a la carrocería por dos pequeños brazos son los detalles que diferencian al RS4 de un A4 normal. No son pocos, pero cuando pasamos al interior es cuando nos damos cuenta del potencial del coche en el que estamos montados. Éste esta presidido por dos espectaculares asientos baquet que nos invitan a sentarnos y a ser abrazados por sus guarnecidos laterales. Las múltiples regulaciones eléctricas permiten que encontremos fácilmente la posición perfecta y la sujección apropiada. Ponemos las manos sobre el volante y enseguida percibimos que la posición de conducción es sencillamente perfecta. El volante deportivo tiene un diseño digno de mención, con la parte baja plana de aluminio con el logo RS4, un detalle que se agradece en los giros muy cerrados.

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El que diga que el RS4 se le queda corto se está quedando con vosotros. Y es que su espectacular motor V8 de 4.200 centímetros cúbicos parece que no tiene fin. Después de ponerlo en marcha con el botón situado en medio de los asientos delanteros, un estremecedor sonido hace que los pelos se nos pongan de punta. Engranamos la primera marcha de su preciso cambio manual de seis velocidades, pisamos a fondo el acelerador y en menos de cinco segundos estamos rodando a 100 kilómetros por hora. Mientras esto ocurre, nuestro cuerpo se encaja todavía más en los asientos, el sonido de la doble salida de escape hace que todo el que esté cerca se gire y los neumáticos Pirelli P-Zero intentan arrancar literalmente el negro asfalto del suelo. Pero esto no acaba aquí, ya que los 420 caballos permiten experimentar esto en cualquier marcha. Aunque rodemos en sexta por autopista, basta con pegarle un buen pisotón al pedal derecho, e instantáneamente notaremos como los 430 Nm de par que da el motor están ansiosos por hacer su función. Pero esta instantaneidad se multiplica si antes hemos pulsado el botón S situado en el brazo derecho del volante. Es pulsarlo y los laterales del asiento del conductor se hinchan rápidamente para sujetar nuestro cuerpo con seguridad, la respuesta del motor a los movimientos del pedal del acelerador son casi instantáneos, y la dirección se vuelve mucho más directa.

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Encendemos el motor con el botón del habitáculo. Un zumbido espectacular nos pone los pelos de punta. Metemos primera, pisamos a fondo el acelerador y en menos de cinco segundos estamos rodando a más de 100 kilómetros por hora.


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Que no se acaben las curvas. Esto es lo que piensas siempre que estás a los mandos del RS4. Y es que su estabilidad en curva, unido al demoledor empuje de su motor hacen de él un cóctel explosivo. La velocidad de paso por curva es tremendo, gracias a unas suspensiones 100% de carreras y a un calzado de lo más generoso. También ayuda mucho la tracción total, diferente al resto de modelos Quattro convencionales de Audi. En este caso, el 60% del empuje lo hace a las ruedas traseras, mientras que el otro 40 va a las delanteras. En caso de notar falta de tracción en alguna de las ruedas, el diferencial se encarga de variar este reparto de fuerza.


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Y para parar todo este torrente de fuerza y potencia, las llantas de 19 pulgadas esconden en su interior cuatro discos de freno de desorbitadas dimensiones. Los delanteros, mordidos por unas enormes pinzas con el logo RS son ventilados y perforados, y miden 365 milímetros de diámetro. Los traseros, algo más pequeños como es lógico, no se quedan atrás con sus 324 milímetros. Ambos son suficientes para detener el empuje de sus 1.650 kilos de peso.


Si alguno de vosotros todavía no está convencido con la berlina, desde hace poco el RS4 también está disponible con carrocería cabrio y familiar.

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Clasificado como: Deportivos,Audi
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