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Prueba del Honda Civic Type R, casi como una CBR


12 de Setiembre del 2007

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El Honda Civic es un coche que no pasa desapercibido, principalmente por su diseño, diferente a todo lo visto en el segmento. Líneas futuristas marcan una carrocería compacta, que recuerda más a un platillo volante que a un Volkswagen Golf. Esta versión tan especial que hoy probamos es el Type R, el modelo más potente y llamativo de toda la gama Civic.



Su carrocería de tres puertas, la comparte con el Type S, pero respecto a éste recibe ciertos aditivos que lo hacen todavía más llamativo. El paragolpes delantero es mucho más bajo que en la versión de la que deriva, y alberga en los laterales los faros antiniebla con forma triangular. En la trasera, el cristal dividido en dos partes por un espectacular alerón del color de la carrocería marca su inconfundible estilo. Además, las llantas de aleación de siete radios y 17 pulgadas de diámetro y las dos salidas de escape triangulares situadas en los laterales del paragolpes acaban de definir una línea que no deja indiferente, o enamora o horroriza.

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Al pasar al interior del Civic Type R, lo primero que nos ocurre es que nos sentimos como a los mandos de la nave de Star Trek. El salpicadero tiene un diseño fuera de lo común, muy práctico, dónde absolutamente todos los mandos y pantallas de información se encuentran a mano y a la vista del conductor. Una pantalla digital con los números en rojo (por ser el Type R) nos da toda la información referente al vehículo. La unidad de pruebas además incorporaba sistema de navegación que integra a mayores, toda la información sobre la radio y la climatización. Ésta última se maneja de forma muy cómoda e intuitiva desde un mando circular situado justo al lado del volante. La palanca de marcas y los pedales de aluminio son específicos para la versión Type R, así como los espectaculares asientos tipo baquet, forrados en ante negro y rojo, muy atractivos y que sujetan nuestro cuerpo como si estuviésemos en un coche de carreras.

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Pero lo que realmente sorprende del Civic Type R es lo que ocurre en el cuando pulsamos el botón rojo situado a la derecha del volante, encargado de poner a funcionar el motor atmosférico de dos litros y 201 caballos de potencia. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no estamos ente un coche que solo llama la atención por su aspecto. El sonido que desprende el motor incita a pisar el acelerador desde el primer momento, así que lo hacemos. Primera, soltamos el embrague con delicadeza y lo primero que notamos es que “mucho ruido y pocas nueces”, ya que el motor parece no responder. Lo cierto es que el Type R tiene un funcionamiento completamente diferente al resto de coches deportivos de su segmento. El motor corre y mucho, pero para ello debemos exprimirlo al máximo, rodando siempre a regimenes superiores a las 5.500 revoluciones, algo que pocos conductores se atreverían a hacer en su coche. Pero el Type R es así, tiene una personalidad propia y le encanta funcionar arriba. A partir de 6.000 revoluciones sientes como si una especie de turbo inexistente comenzase a funcionar, ya que la inyección de potencia es muy notable hasta que alcanza el corte de encendido, situado a 8.000 revoluciones. Es cierto, se me olvidaba mencionar un detalle, los consumos. A estos ritmos evidentemente no son bajos, más bien altos, ya que es difícil que bajen de los 12 litros a los 100 por mucho que hagamos mini consumo.

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Además de un empuje pobre a bajas revoluciones y espectacular en altas, el Type R se comporta de maravilla en todo tipo de trazados. Buen firme, rugoso, deslizante. Le da igual, el pequeño japonés se defiende de maravilla y es capaz de sorprendernos con sus reacciones, siempre nobles y fieles a los movimientos del volante. Las suspensiones son muy duras, algo que se acusa notablemente en la espalda cuando el asfalto no está como debería (algo muy habitual), pero ya se sabe que para poder lucir hay que sufrir.

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Después de haber disfrutado al volante del Civic Type R tengo una sensación muy clara. Las impresiones que transmite este coche son más parecidas a las que nos brinda una moto deportiva de dos tiempos que a las de cualquier otro coche del segmento. Sin duda un coche reservado para los auténticos apasionados de la conducción, que deberán desembolsar 25.500 euros por disfrutar de sus 201 caballos.
Clasificado como: Deportivos,Honda
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