 La versión diesel del Octavia RS nada tiene que envidiar a su hermano de gasolina. Con 170 caballos de potencia y unos consumos irrisorios, es una de las berlinas más atractivas del mercado.
Las berlinas familiares potentes son un tipo de coches muy atractivos por su polivalencia. Podemos viajar tranquilamente con la familia y equipaje en el maletero, o disfrutar de sensaciones cercanas a las de los coches más deportivos del mercado.
 El Skoda Octavia RS es uno de ellos, y representa el equilibrio entre prestaciones, consumos y precio. Su estética tradicional cambia en esta versión tan especial, para marcar un estilo que transmite deportividad. Unas llantas de aleación de 17 pulgadas, faldones más bajos y voluminosos, y un alerón de considerables dimensiones le diferencian exteriormente. Además en la unidad de pruebas, el llamativo color amarillo limón delata que este Octavia esconde algo que no tienen los demás. Y ese algo es el potente motor TDI de 170 caballos, un dos litros de cilindrada con un par realmente espectacular desde tan solo 2.000 revoluciones por minuto. Éste nuevo motor también lo equipan sus hermanos el Passat y el Audi A3 y permite al Octavia RS volar a ras de suelo con unos consumos dignos de un mechero. Pero el Octavia RS TDI no es sólo eso.
 En el interior la sensación es de que estamos ante uno de los modelos de gama alta de Volkswagen. La calidad de los materiales empleados tanto en el salpicadero como en los asientos es sobresaliente. Los plásticos tienen un tacto agradable, y están muy bien acabados tanto en los mandos de la consola central como en los guarnecidos de las puertas. Los asientos por su parte son butacas cómodas en la parte delantera, a las que no les falta de unos amplios mullidos laterales para evitar que nuestro cuerpo se escape en las curvas más pronunciadas. La tapicería combina piel con tela alcántara, consiguiendo así la perfecta conjunción entre confort y deportividad. En los respaldos, los bordados con la V verde y los motivos rojos y blancos alrededor dan el toque deportivo a un interior que nada tiene que envidiar al de otros modelos mucho más caros y mal considerados por el público general como de mayor calidad. Las plazas traseras ofrecen los mismos tapizados que las delanteras, y un espacio más que suficiente para las piernas de los ocupantes. Pero tal vez lo más llamativo del interior del Octavia RS TDI hay que verlo desde el exterior, y es que si salimos fuera y abrimos el portón, encontramos un maletero de descomunales dimensiones con 560 litros de capacidad. Ya podemos ponernos a meter cosas que va a ser difícil llenarlo.
 En el Octavia, y más concretamente en el RS TDI el grupo Volkswagen demuestra que un completo equipamiento y un precio ajustado no necesariamente tienen que estar enfrentados. En el RS solo deja como posibles extras, elementos como el navegador (855 euros) o el paquete de luces (60 euros) y limpiaparabrisas de activación automática (125 euros) combinado este último con los espejos retrovisores fotosensibles. Y además como podemos ver estos extras tienen un precio lógico y razonable. El resto de equipamiento es de serie, incluidos elementos como los faros de xenón que suelen cobrarse en otros modelos.
 Hace tiempo tuve la oportunidad de probar la versión de gasolina del Octavia RS, y sinceramente me había sorprendido gratamente el buen comportamiento general del coche. Por eso en esta versión animada por un motor diesel, la cosa no debería cambiar mucho. El Octavia RS TDI tiene un carácter propio con el que consigue pelear de tu a tu con el resto de modelos con los que comparte aspiraciones: amplitud y deportividad llevadas de la mano.
 Nada más girar la llave, nos damos cuenta de que la atractiva rumorosidad que desprendía su hermano de gasolina se ha sustituido como por arte de magia por un ruido a diesel que, cuando está frío, mete miedo. Poco a poco el coche va tomando temperatura, y entonces dejamos de oír el ruido y nos centramos en la impresionante patada que tiene el motor. Pisamos a fondo el acelerador y en los primeros instantes la respuesta del propulsor es perezosa, solo hasta que el turbo entra en acción, momento en el que la inyección de potencia hace que las ruedas delanteras lleguen a perder tracción aunque estemos rodando en segunda. Esta potencia no cesa hasta el corte de revoluciones que llega rápido al tratarse de un diesel, momento en el que echamos mano de la palanca de cambio para engranar la siguiente marcha con facilidad y precisión. Así hasta que la sexta nos indica que hemos llegado a su fin y los consumos se mantienen en un plano discreto que difícilmente supera los 8 litros a los 100. Toda una maravilla esto de poder disfrutar de las sensaciones al volante sin tener que visitar cada día la gasolinera.
 En curvas con buen firme el aplomo general del coche es muy bueno, transmitiendo en todo momento mucha confianza al conductor a pesar de que se notan los 30 kilos más que pesa el motor diesel. Las suspensiones son rígidas aunque no en exceso para premiar así el confort interior de los pasajeros.
Lo que si he notado respecto a la versión de gasolina, es que las llantas de 18 (305 euros) le vienen muy bien al Octavia, ya que con ellas tenía más aplomo que con las de 17 que equipaba la unidad de pruebas.
El Octavia RS TDI poco tiene que envidiar a su hermano de gasolina. Ambos modelos destacan por su completo equipamiento, comportamiento deportivo y amplia habitabilidad, pudiendo elegir entre gasolina y diesel dependiendo de los gustos.
Sin duda, después de haber probado las dos versiones, podemos afirmar que el Skoda Octavia RS es una de las mejores berlinas del mercado. Seguro que el familiar también lo es. |