 El Polo GTI ha sido el último combatiente en llegar a la batalla abierta en el segmento de los pequeños coches deportivos. Su apellido GTI es una carta de presentación que le favorece mucho, y es que el pequeño del grupo Volkswagen no puede negar que hereda muchas soluciones de su hermano mayor el Golf. A priori, gracias a sus 150 caballos se presenta como el Polo más potente de la historia, una historia que comienza en 1986 con el Polo G40 de 115 caballos. El último Polo GTI como tal, salió al mercado en 1998 y con 125 caballos y un diseño y equipamiento un tanto obsoleto, ya no estaba en condiciones de competir contra sus nuevos rivales, coches como el Ibiza Cupra de 180 caballos, el Skoda Fabia RS de 131, o el Ford Fiesta ST de 150.
Este nuevo modelo llegó al mercado en abril del año pasado con un aspecto realmente imponente, gracias a una estética que no solo está inspirada en la del Golf GTI, sino que en ocasiones es fácil confundírselos a primera vista.
 Las formas de la carrocería, las llantas, la rejilla frontal, los escapes. Todo en el Polo GTI recuerda inevitablemente al Golf GTI. Y es que no había ningún motivo evidente para marcar en el pequeño Volkswagen una línea que se diferenciase de la de su hermano mayor. Con un largo de 3,9 metros, casi 30 centímetros menos que el Golf GTI y una potencia de solo 50 caballos menos que éste, el Polo GTI se presenta como una auténtica fiera. El frontal ya impresiona solo con echarle un vistazo. La parrilla delantera pintada en negro con forma de nido de abeja y el perfil rojo, marcan un estilo que combina a la perfección la elegancia, discrección y deportividad típica de los modelos deportivos de Volkswagen. Las llantas son de cinco palos y 16 pulgadas, y entre sus gruesos radios podemos ver las pinzas de freno pintadas en rojo, tanto en los discos delanteros como traseros. La unidad de pruebas además venía pintada en un precioso color blanco perla que, junto con los cristales traseros un poco tintados, daban un aspecto realmente imponente al Polo GTI. Ambos elementos son extras. Por la pintura debemos desembolsar 240 euros, mientras que el tinte de los cristales cuesta otros 175 euros.
 En la trasera, las siglas GTI se sitúan a un lado del portón al igual que en la parte delantera. También podemos ver la doble salida de escape en el lado izquierdo, así como un pequeño alerón en la parte superior del portón trasero que realza la deportividad del Polo.

Para lo bueno y para lo malo el interior del Polo es GTI. Y digo esto porque la verdad que los interiores de los Volkswagen son poco atractivos visualmente, tal vez por su estilo clásico y con pocas innovaciones. El Polo GTI, dejando a un lado su sobriedad interior, destaca por unos asientos bastante deportivos con mullidos laterales y un diseño que a los más mayores recordará a la primera generación del Golf GTI, ya que su tapicería de cadritos rojos, blancos y grises estan claramente inspirados en los de la primera generación del mito. En sus respaldos las siglas GTI nos recuerdan que estamos a bordo de un coche deportivo, por si la sobriedad del interior nos había hecho olvidarlo.
El volante por su parte es de tres radios forrado en piel perforada. Dentro de estas perforaciones se deja ver el color rojo, haciendo juego con los bordes de los cinturones de seguridad del mismo color.
 Bajo su capó se esconde un motor turboalimentado accionado por gases de escape de 1.8 litros de cilindrada con culata de cinco válvulas. El motor destaca por su suavidad de funcionamiento y su fuerza desde bajas revoluciones, tal y como demuestra el hecho de que los 220 Nm de par máximo los entrega por debajo de las 2.000 revoluciones por minuto. Esto no evita que su funcionamiento en medios y altos sea muy enérgica, siendo ahí dónde debemos llevar el motor siempre si queremos disfrutar realmente de sus prestaciones.
El Polo GTI acelera de 0 a 100 en solo 8,3 segundos, y alcanza una velocidad punta de 216 kilómetros por hora.
 Por la ciudad el pequeño GTI se mueve como pez en el agua, con movimientos ágiles y precisos. Éste es el habitat natural del Polo GTI, pero cuando tengamos oportunidad de salir a una carretera de montaña será cuando de verdad nos demos cuenta del potencial del pequeño GTI. Su reducido peso de 1.164 kilos y una dirección muy directa permite hacer movimientos rápidos y precisos en todo momento. Las suspensiones son bastante duras, aunque permiten mantener el confort interior en un buen nivel.
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