 En una categoría como la de las supersport, hacer frente al escuadrón japonés formado por la Honda CBR 600, la Suzuki GSX-R, la Yamaha R6 o la Kawasaki ZX-6R parece una tarea digna de Tom Cruise en Misión Imposible. Pero los ingleses de Triumph no se amedrentan ante la avalancha nipona y por ello han creado la Daytona 675, una moto espectacular que nada tiene que ver con la primera Daytona aparecida hace unos cuantos años. La nueva moto tiene, como buena Triumph, un espectacular motor de tres cilindros con un cubicaje de 675 centímetros cúbicos.
 Gracias a esta cilindrada “extra” frente al resto de competidoras de la categoría, el motor de la Daytona recuerda más al de una superbike de 750 centímetros cúbicos que al de una supersport de 600. Éste dispone de mucha potencia en toda la gama de revoluciones, con unos bajos realmente espectaculares que hacen que no sea necesario llevarlo siempre al límite para disfrutar de unas prestaciones de auténtico lujo. La configuración tricilíndrica, ayuda a que los 125 caballos de potencia se entreguen de forma muy lineal, sin sobresaltos ni siquiera cuando lo exprimimos acercando la aguja del cuentarrevoluciones a la línea roja. Por ello la Triumph Daytona es, aparte de una de las deportivas de referencia en el mercado, una de las motos más fáciles de conducir de su categoría.
 Estéticamente no sigue un estilo demasiado rompedor, algo que si ocurre en alguna de sus hermanas de gama. Por eso la Daytona fácilmente se puede confundir con una Honda o una Yamaha por ejemplo. Su línea viene marcada por el doble faro halógeno en la parte delantera, una carrocería muy estrecha y el escape de triple salida (una por cilindro) en el colín. Éste emite un sonido que enamora, muy ronco desde que empezamos a dar gas convirtiéndose en una auténtica sinfonía para los oídos cuando se superan las 6.000 revoluciones por minuto.
 Su precio de 10.590 euros la sitúan en el rango habitual del segmento, pero el mayor problema que tiene la Daytona para convertirse en una superventas es el desconocimiento de su publico objetivo, de que hay una moto venida de Gran Bretaña que es mejor que sus rivales tanto para el uso diario como para los momentos de diversión en circuito. Sin duda con la Daytona los británicos han asestado un golpe muy duro a las marcas japonesas justo dónde más les puede doler, en su querido segmento supersport. Ahora solo falta vender muchas unidades. |