 Poco a poco nos vamos acercando al coche del futuro, y es que la técnica en la industria del automóvil no deja de sorprendernos nunca. Un ejemplo claro es el del Honda Accord, que dispone desde hace algún tiempo de un interesante sistema denominado internamente ACC, que mediante un radar y dependiendo de los ajustes que le marquemos nos permite mantener una distancia constante con el coche que nos precede en la carretera. Ya conocíamos la existencia de este tipo de sistemas en otros coches de otras marcas, pero esta ha sido la primera vez en que lo hemos probado a fondo en nuestras carreteras, y el resultado ha sido excelente.
¿COMO FUNCIONA EL ACC?
Las siglas ACC vienen de las palabras inglesas Adaptative Cruise Control, o lo que en español viene a ser un “control de velocidad adaptativo”. El elemento principal del sistema son los sensores situados en la parte delantera del vehículo, encargados de detectar si delante de nosotros circula otro vehículo a una velocidad inferior a la nuestra. Además el conductor del coche dispone de varios parámetros con los que podemos ajustar hasta en tres posiciones la distancia que queremos mantener con el coche que nos precede en cada momento.
 Este sistema funciona con velocidades que oscilan entre los 30 y los 180 kilómetros por hora, pero el mejor lugar para utilizarlo son sin lugar a dudas las autopistas. Una vez que estamos rodando en ella, lo primero que debemos hacer es accionar la velocidad de crucero. La fijamos a 130 kilómetros por hora para que los radares no nos hagan fotos y porque es una velocidad adecuada para probar el sistema, ya que hoy en día casi nadie pasa de 120 en autopistas. Lo siguiente que debemos hacer, y siempre empleando las teclas dispuestas en el volante para ello, es ajustar la distancia que queremos mantener con el coche que nos precede. De las tres opciones elegimos la intermedia. Circulamos unos tres kilómetros por el carril de la izquierda y llega lo esperado. Un coche se pone a adelantar a otro que circula por la derecha, y lo hace a unos 100 kilómetros por hora aproximadamente. Es entonces cuando el ACC detecta que este vehículo se ha introducido en nuestro carril, y que está circulando a una velocidad inferior a la nuestra dentro del límite de distancia que hemos marcado. Entonces, y sin que nosotros tengamos que tocar absolutamente nada, el coche empieza a frenar considerablemente, hasta situarse a la misma velocidad que el coche de delante. Así se mantiene hasta que este se aparta, momento en el que el sensor delantero informa a la centralita de que ya pude acelerar de nuevo hasta volver a situarnos a 130 kilómetros por hora. Así probamos el sistema durante unos 100 kilómetros de autopista, jugando con las distintas distancias de detección que nos ofrece y variando las velocidades. El resultado es magnífico, y permite que en caso de despiste nunca lleguemos a colisionar con el coche que nos precede. Además el conductor está siempre informado de lo que sucede, mediante un display digital situado debajo del cuentakilómetros en el que una silueta de un coche se enciende o se apaga dependiendo de su tenemos o no un coche dentro de nuestro área de detección.
Me atrevo a afirmar que este sistema evitaría muchos accidentes o al menos muchos sustos en las carreteras hoy en día y más visto que con las reducidas velocidades a las que circula la gente, es más fácil caer en el despiste y tener una colisión.
Continuará... |